Decía Winston Churchill que las críticas no son agradables, pero sí son necesarias. En cuanto al Fútbol Club Cartagena, toca establecer un juicio sobre su afición. Es cierto que ha habido una evolución en cuanto al número de abonados que acuden a las oficinas del estadio a retirar su abono cada verano. Esto es consecuencia del buen desempeño deportivo, salvo en la última temporada, realizado por el club en sus tres campañas en el fútbol profesional.
Antes del ascenso de Alcoy, la masa social del club estaba muy tocada. Más de dos décadas sin alcanzar el fútbol profesional, con fracasos estrepitosos en partidos decisivos mediante, unido al cambio de club representativo, hicieron que la llama se fuese apagando. Por tanto, se puede entender el descontento del aficionado tras tantos sinsabores.
El problema de la masa social del Fútbol Club Cartagena no se mide en términos cuantitativos, o no tanto, sino que se mide a nivel cualitativo. Me explico. El efesé cuenta o ha contado, en momentos puntuales, como ahora, con una cantidad de abonados que le situarían, en ese apartado, en superior categoría. A este respecto no hay nada que achacar.
El problema viene cuando nos preguntamos, ¿ocurre esto siempre? o ¿al menos hay una base sólida y más o menos numerosa que, ante "barrancos" en la trayectoria del club,



