Hay algo que siempre me he preguntado en eso de comprar voluntades en el mundo del fútbol. Si das el dinero antes del partido en cuestión y después el comprado no se deja ganar, ¿a quién reclamas? O a la inversa, si te dejas comprar, pierdes y después no te dan el dinero ¿qué ocurre a continuación? Firmado, por sentido común, no debe haber nada. ¿Se trata acaso de un pacto de buena fe entre dos sujetos de ética cuestionable? Y no me convence la posibilidad de entregar previamente una parte de lo acordado, porque en realidad no cambia nada, estaríamos en la misma situación solo que con la cantidad ya entregada. Respondiéndome, imagino que la solución radica en que alguien dispuesto a hacer trampas a este nivel, en caso de ser estafado, sería capaz de tomar represalias al estilo de El Padrino.
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| Vito Corleone |
Dentro de los tramposos también están los que en lugar de comprar partidos traman una argucia para contaminar al adversario. Como si el fútbol fuese política, aunque en cierto


