viernes, 1 de septiembre de 2017

Un play-off en el que no se falló en casa

Cuenta la no tan leyenda que cada vez que el Cartagena, en sus distintas versiones, ha disputado un partido a cara o cruz en casa la mayoría de las veces ha acabado con decepción generalizada para la parroquia albinegra. No es necesario enumerar los distintos episodios a lo largo de la historia del fútbol cartagenero, ya que son sabidos por todos y tampoco es agradable recordarlos. Sin embargo, en esta primavera / verano de 2017 se han cumplido treinta años de una vez en la que el efesé hizo pleno de victorias (hasta cinco) en casa, en un play-off. Tan increíble como cierto.

Nos tenemos que remontar a la temporada 1986/87, la quinta consecutiva en la que el Cartagena FC competía en Segunda División durante la década de los 80s y, a la postre, la última completa que vería el viejo El Almarjal. De memoria, muchos aficionados bien podrán nombrar a bastantes jugadores de aquella plantilla, los Paco López, Sagarduy, Trasante, Brizzola, Huertas, Valle, Amorós o Andrés, a los que se unían jóvenes talentos como Ginés Requena, Pedro Cordero o Paco Sánchez. En el banquillo se sentaba Felipe Mesones, que continuaba tras haber logrado la permanencia de forma solvente la campaña anterior y, a priori, con estos mimbres se vaticinaba un año de disfrute. Pero nada más lejos de la realidad, dos victorias cosechadas durante toda la primera vuelta (de diecisiete partidos) situaban a los albinegros en penúltima posición, únicamente empeorados por un paupérrimo Xerez. 


Es importante aclarar que para la temporada a la que nos referimos se probaría un novedoso sistema de mal llamados play-offs en Primera y Segunda División. Centrándonos
en la categoría de plata, el nuevo formato establecía que los 12 primeros clasificados, una vez acabado el campeonato regular, jugarían una liguilla de 6 equipos. Los de posición impar (1º, 3º, 5º, etc) entre sí, y los de posición par de igual modo. Los puntos obtenidos en dicha liguilla se sumaban a los del campeonato regular, ascendiendo los que dentro de cada grupo tuviesen más puntos, más el mejor segundo. En la parte de abajo, los 6 últimos equipos también debían disputar una liguilla y los tres que sumasen, en total, menos puntos finalmente serían los descendidos a 2ªB.

Comprendido esto, tras la Jornada 30 de liga, con derrota del Cartagena por 3-0 en Vigo, el entrenador argentino era cesado y sustituido por el tándem Arango - Añil, quienes venían de dirigir al Naval y Naval Juvenil respectivamente. Curiosamente, dos jugadores que habían estado bajo las órdenes de Mesones en los 70s. Sin apenas margen de maniobra para la dupla técnica, el efesé terminaba la fase regular en antepenúltimo lugar, tan solo por delante de Xerez y Castilla y por detrás de Barcelona Atlètic, Oviedo y Figueres. Tocaba entonces la liguilla, de 10 partidos entre esos 6 equipos, y el Cartagena “simplemente” debía sacar dos puntos más que el Figueres para salvarse, siempre y cuando el Castilla no remontase su distancia de tres puntos respecto a los albinegros. El Xerez, por su parte, estaba prácticamente desahuciado.

El sorteo dispondría, precisamente, que el Cartagena visitase a los del Alto Ampurdán en la primera jornada del susodicho play-off y difícilmente pudo ser peor el comienzo del mismo. Un 6-1 ante el rival más inmediato y a quienes dirigía Carriega, un viejo conocido de la parroquia cartagenera. Por suerte, como adelantábamos al principio, todo se arreglaría ganando en casa y con sendas victorias en partidos consecutivos frente al Xerez (2-0) y Castilla (2-1) nos permitíamos seguir soñando con la permanencia. Lamentablemente, un nuevo tropiezo, esta vez en el Mini Estadi de Barcelona por 3-2, volvía a dejar al efesé al borde del precipicio. El Figueres se situaba virtualmente salvado y el único rival alcanzable para los albinegros ya era el Oviedo, que sumaba dos puntos más a falta de seis jornadas de la liguilla. Aún así, el rayo de esperanza se mantenía intacto puesto que los propios asturianos serían los siguientes en venir a Cartagena. El partido fue de los agónicos y los albinegros acabarían ganando 1-0 gracias a un tanto de Huertas en los minutos finales.

Una vez alcanzado el puesto de salvación quedaba no perder lo conseguido en la primera vuelta de la liguilla. Y así se hizo. Se vencía en casa al Figueres (2-1) y lo mismo se haría en las visitas al Xerez y Castilla. Avatares del destino, mientras la tabla clasificatoria todavía reflejaba el empate a puntos con el Oviedo, una nueva reestructuración se aprobaba en la RFEF para la venidera temporada. El número de equipos en LFP iba a ampliarse y solo descendería uno de Primera División y ninguno en Segunda. No obstante, se disputaron las dos últimas jornadas que quedaban del play-off de descenso, en las que el efesé volvía a vencer al Barça B en casa (1-0) y empataba en el Carlos Tartiere, ya con todo decidido. De esta manera, el Cartagena puso por una vez pausa a su maldición como local y ganó los cinco partidos que tuvo en un play-off. Aunque a última hora no sirviese para nada. Irónico.


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