miércoles, 15 de marzo de 2017

El señorío, ese animal mitológico

Tenía pensado enfocar mi artículo para el derbi alejándome lo máximo posible del estilo que tan de moda está en esos programas televisivos nocturnos que, con el único afán de rellenar horas y horas de espacio, son capaces de promover la polémica Madrid-Barça hasta cuando no existe. Pretendía huir de ello, pero, vista los acontecimientos de las últimas semanas, creo que no voy a poder evitarlo.

La mantícora, otra criatura mitológica
Antes que nada, planteo un análisis de ese término denominado señorío, que tan arraigado parece estar dentro del fútbol actual. Concepto que encaja perfectamente en la sociedad que vivimos, de lo políticamente correcto. Todo es señorío o, cuando no, valors. Lo que toda la vida se ha llamado deportividad, o fair-play en los 90s, ahora es señorío. Con la sustancial particularidad de que con el señorío subyace un halo de superioridad por parte del que supuestamente lo ejerce. Ejemplo práctico: si se enfrentan un equipo de Tercera y otro de Primera en Copa del Rey, de aparecer la palabra señorío en la eliminatoria será acompañando al comportamiento del conjunto de Primera, siempre. Por lo que, en realidad, el señorío no deja de ser una expresión de condescendencia.

Es que leo el comunicado de la FEPEMUR, en el que se lamentan por la actitud de la directiva albinegra de cara al domingo, y no salgo del asombro. ¿De qué hablan? ¿Acusan de que nos hemos alejado del señorío imperante en los últimos años? ¿Es que se han olvidado de Paco Sutil siendo jaleado en la sede de sus peñas tras exclamar aquello de “me he reído de ellos por vosotros”? Que eso ocurrió tras la penúltima visita grana a Cartagena, no hace tanto. Aunque, claro, también hay que comprender el contexto de aquellas señoriales palabras de Sutil. Se venía de una temporada en la que el Cartagena había competido una división por encima del Murcia, la sensación de superioridad flaqueaba y, por tanto, el señorío era innecesario. O, incluso, podemos retroceder hasta
1999, al fatídico partido del cordobazo. Dicha desgraciada noche fue celebrada por varios seguidores murcianistas en la Plaza Circular. ¿La razón? Pues que el equipo de todos, que también jugaba en 2ªB, se había quedado sin opciones de ascenso un par de semanas antes y que nosotros tampoco consiguiéramos subir a Segunda era suficiente motivo de alegría.

Y que no se me entienda mal, no estoy diciendo que en Cartagena sí tengamos señorío. Aquí también nos vanagloriamos del fracaso de nuestro máximo rival. Evidentemente, como en todos sitios. Por eso se festejó en su día el descenso del Murcia en la última jornada de la temporada 2009/10. Es que vosotros sois unos acomplejados, apostillará alguien de la capital. Respuesta que se rebate de forma adecuada para que el seguidor grana medio lo entienda sin problemas. La sensación de complejo del Cartagena respecto al Murcia, es la misma que la del Murcia hacia el UCAM. Cuando uno observa una y otra, y otra, y otra, vez que el favoritismo institucional converge siempre en el vecino, y no en ti, acaba por molestar. De ahí que se corease aquel gol de Kiko Ratón. Pero, eh, si me aseguráis que la afición murcianista no se recrearía en caso de descender el equipo de Mendoza no tendré reparos en rectificar mis palabras. No, en Cartagena no tenemos más señorío que en cualquier otro lugar, pero tampoco menos. Por cierto, que nunca va mal recordarlo, el 0-4 en el Cartagonova aquel día propició el descenso del Cádiz, no del Murcia. Aunque se crea lo contrario.

Finalizo retornando al encuentro del domingo con el asunto de las entradas, el detonante de la polémica en definitiva. En la primera vuelta admito que el Murcia sí tuvo señorío en ese aspecto, nos ubicó en el segundo mejor sitio de su estadio. Pregunto ahora, ¿se ofreció ese sitio por señorío o porque era una grada cerrada y se sabía que podía acudir mucha gente de Cartagena? ¿Por qué la campaña anterior, en el derbi de Nueva Condomina, no nos pusieron en ese Lateral y sí en el quesito de la esquina? ¿Es que no hubo señorío ese año? Es obvio, cada uno coloca a la afición visitante donde considera en función de las variables que se manejen en ese momento. La temporada pasada el Cartagonova no disfrutaba de la asistencia a los partidos en casa que tiene esta y se ofreció el Fondo Norte Alto y Bajo para el derbi. Este año se ofrece solo el Bajo, mismo lugar que para el resto de equipos visitantes. Y fin. Es que la visibilidad es muy mala, dirán. Pues sí, qué le vamos a hacer. Ojalá la CARM, en vez de haceros el aeropuerto en Corvera para cerrar el de San Javier, nos hubiese ampliado el Estadio. Pero como no, el Club opta por lo que cree más conveniente para sus intereses. Al igual que hizo el Murcia cuando situó a los 4.000 desplazados de Cartagena con quince o veinte filas de asientos vacíos delante. Nosotros disponemos del futbolín o, según el autor, la caja de cerillas y es lo que hay, toca adaptarse. Que para eso, como ponía en cierta pancarta, “Cartagena no es Murcia... es Marruecos”. ¿Señorío? Me río.


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