domingo, 13 de agosto de 2017

Veinte años de la primera Carabela

No, no me he vuelto loco al titular este nuevo artículo. Sé de sobra que la primera edición del trofeo Ciudad de Cartagena, posteriormente apellidado Carabela de Plata, tuvo lugar en 1969 en forma de cuadrangular y enfrentó al anfitrión albinegro, entonces denominado CD Cartagena, con el CD La Unión, Sestao SC y los marroquíes del SU Sidi Kacem; y que la copa vencedora la acabaría levantando el local Santos tras imponernos en la final al conjunto vasco por 2-0, con goles de Escolá y Unamuno.

Al titular “Veinte años de la primera Carabela” me refiero a que en este mes de agosto se han cumplido dos décadas desde la primera vez que el FC Cartagena, entonces Cartagonova FC, la disputase. Ya que, pese a que su fundación se había producido hacía dos veranos, la entidad comandada por Florentino Manzano no fue invitada para las ediciones anteriores, de 1995 y 1996, en las que el histórico efesé, ambas temporadas en Tercera División, continuaba asumiendo el rol de primer equipo de la ciudad. En la primera de las susodichas, la de 1995, el torneo disfrutaba de un derbi en su cartel frente al Real Murcia, que también militaba en Tercera. Poco más de 200 espectadores presenciaron la cita y el Cartagena vencería por 1-0 a unos pimentoneros plagados de jugadores conocidos por aquí, tales como Palomeque, Ruiz López, Ginés Requena, Ayala, David Díaz o Rai. Curiosamente, un día antes de la citada edición XXV del Carabela, se efectuaba la presentación oficial del Cartago en Los Juncos, en un triangular junto al AD Relesa La Palas, el Olaria AC brasileño y más de 300 personas.


Un año después, en agosto de 1996, la celebración del trofeo supondría toda una premonición. El efesé, en Tercera y con muchísimos jugadores jóvenes y de cantera, caía estrepitosamente por 0-5 ante el AD Mar Menor, que iba competir por primera vez en su historia en 2ªB y el cual disputaba el torneo completamente gratis para así cooperar con
la maltrecha economía albinegra. No obstante, las gradas estuvieron más desoladas todavía que un año atrás, si era posible, y solo acudieron 107 espectadores. Sí, ciento siete, no me he equivocado escribiendo la cifra. La afición le había dado la espalda al equipo manifiestamente y, tras aquello, el final lo conocemos todos. Dos meses después dejaría la competición a nivel senior.

Ya en el verano de 1997, Cartagonova FC y Cartagena Atlético, ambos en Tercera, pugnaban por recoger el testigo del efesé pero la contienda no resistiría ni el primer asalto. El Cartago, que venía de perder su ascenso a 2ªB en favor del Sóller, para aquella XXVII Carabela de Plata se veía las caras con el vigente campeón, el Mar Menor, consolidando así su inminente hegemonía como primera entidad futbolística de la ciudad. En el cuadro sanjaviereño se encontraban viejos conocidos como Raudona, Dani Fernández o Juanma y un futuro albinegro como Domínguez y, aún con escaso público, rondando otra vez los 200 asistentes, el equipo dirigido por Javier Quintana vencía en la tanda de penaltis gracias a un último lanzamiento anotado por Alberto García.

Por lo tanto, aquel club que disputó y logró su primera Carabela de Plata hace veinte años, ante un rival de categoría superior, reeditaba el honor el pasado miércoles de manera similar, aunque en esta última ocasión superando al Albacete de Segunda División. Y vestidos de azul celeste, dicho sea de paso, como confirmación a la marginación que nuestra querida camiseta de la Provincia Marítima parece que va a sufrir. Algo que se veía venir y aquí dijimos allá por febrero, con unas líneas tituladas “Una cruz de camiseta”, por cierto.

Y para finalizar, aprovechando que también se realizaba el homenaje al desaparecido Miki Roqué, y se bautizó a una de las puertas del Estadio Cartagonova con su nombre, me pregunto cuándo se hará eso mismo con la figura de Txutxi Aranguren. Uno de los mejores entrenadores que ha pasado por Cartagena en el último medio siglo y al que desde marzo de 2011 se lo llevamos debiendo. De hecho, el propio club lo anunció en su día y nada se ha vuelto a saber.


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