miércoles, 10 de enero de 2018

Aquella alineación indebida

En un artículo anterior, recordando la trayectoria de Felipe Mesones tras su fallecimiento, en estas líneas se hacía mención al infausto inicio que tuvo el argentino en su última etapa como entrenador, aquí, en Cartagena. La misma, sobrevenida tras la espantada del entrenador Antonio Gómez, por depresión, tuvo un comienzo inusual del todo y su singularidad no se circunscribiría exclusivamente al hecho de aquel vertiginoso reemplazo.

Tocaba a su fin el verano que precedía la temporada 2001/02, con el entonces Cartagonova FC encuadrado por primera vez en su historia en el Grupo IV de 2ªB, en lo que en teoría iba a ser un nuevo intento de ascenso a Segunda División y que, a la postre, resultaría el último ejercicio del fundador Florentino Manzano como presidente de la entidad. Como decíamos, Mesones, a sus 65 años, regresaba a la que siempre fue su casa en sustitución del técnico vigués y la plantilla, como es fácil de imaginar por la extraña situación, prácticamente se la encontraría hecha. Apenas si intervino en algún que otro fichaje.


La competición oficial para los albinegros, después de una pretemporada que culminaba con un amistoso frente al Real Madrid, comenzaría el 2 de septiembre en tierras andaluzas, ante la recién renombrada UD Almería que hasta hacía unos meses se venía denominando Almería CF. Los rojiblancos, dirigidos por el lorquino Juan Casuco, recibieron a su rival en


jueves, 21 de diciembre de 2017

Y se nos fue Mesones

Diciembre negro para la historia del fútbol cartagenero el de 2017. Comenzaba con el fallecimiento de Juanjo Díaz y la pasada semana teníamos conocimiento del de Felipe Mesones, a los 81 años de edad. Y si para el de Ciudad Real dedicábamos unas líneas, ya que había sido el que dirigía al actual FC Cartagena cuando este se alzaba con su tercer título oficial, con el argentino no podíamos menos, puesto que se trata de uno de los tres entrenadores más importantes en la historia de nuestro fútbol en el último medio siglo.

Para los que lo tengan menos ubicado, Felipe Mesones fue futbolista -extremo diestro- antes que entrenador y llegó a debutar con Boca Juniors. Luego recalaba en el Real Murcia a finales de los 50s y terminaría sus días como jugador una década después en el fútbol catalán, pasando por Hospitalet y Europa. Hasta visitó El Almarjal vistiendo la camiseta del Levante. Posteriormente, la carrera como técnico la iniciaba en el San Telmo de su Argentina natal y pasó por los juveniles del Espanyol brevemente antes de trasladarse a Mahón, lugar en el que comenzaría a hacerse un nombre. Finalmente, en la trilimenaria aterrizaba en el verano de 1970, al entonces denominado CD Cartagena, después de que hubiese sonado anteriormente para el banquillo albinegro en sustitución de Llopis.

Felipe Mesones
En su primera campaña aquí, en Tercera cuando aún no existía 2ªB, cabe recordar que ascendía a Segunda el campeón de grupo y únicamente promocionaba el segundo clasificado. Bajo dicha premisa, Mesones mantuvo al equipo entre el cuarto y quinto puesto durante toda la primera vuelta y era el buen campeonato de Copa, alcanzando la 4ª Ronda ante el Real Oviedo, lo que compensaba la situación. Ya en el tramo final de liga se ganarían 12 de 16 partidos y se lograba la segunda posición, incluso con opciones de primera plaza en la última jornada. La eliminatoria por el ascenso, a doble partido, sería contra el Logroñés, que promocionaba para no descender de Segunda, y la ida se saldaba con un contundente 3-0 en Las Gaunas. Cerca se estuvo de remontar en casa,


lunes, 11 de diciembre de 2017

Réquiem por Juanjo Díaz

Recuerdo como si hubiese tenido lugar hace una semana la conversación que mantuve con un amigo en las fechas en las que Juanjo Díaz se anunciaba como nuevo técnico de aquel Cartagonova FC 2000/01. Si la transcribiéramos, el comienzo sería más o menos así: “Juanjo Díaz, chaval, puntuación de equipo de ascenso con el Águilas, que era una banda”, a lo que atrevidamente respondía servidor “ya ves, ahora sí que subimos”. Bueno, quizá empleásemos otro lenguaje más propio de quinceañeros, pero la idea conceptual es totalmente fiel a lo escrito. El día exacto evidentemente no sé cuál fue, pero debió ser a finales de diciembre, posiblemente durante las vacaciones navideñas, porque estábamos jugando una pachanga en las pistas de fútbol sala dentro del colegio de mi pueblo.

Contextualizando, el Cartago, aún dirigido por Paco Sánchez tras la dimisión de Aranguren, venía encadenando cinco derrotas consecutivas en liga y se situaba en mitad de la tabla, a 4 puntos del cuarto clasificado, por lo que era más que previsible un inminente relevo en el banquillo. Y lo cierto es que para mí la situación era un tanto inexplicable. Porque si, con Aranguren, durante las primeras diez jornadas se había estado en puestos de play-off, el debut en casa de Paco Sánchez no me pudo parecer más alucinante. Un 3-0 apabullante y espectacular, como pocos se han visto en Cartagena, a todo un Sabadell en el que estaban conocidos nuestros como Juan Carlos, Molist o Txiki. “Jugando así los rivales no van a poder aspirar ni siquiera a empatarnos cuando vengan” calculaba para mis adentros. Mero espejismo. Tras dicha victoria, se decía, la mano blanda de Paco en el vestuario fue un problema y correspondía actuar. El elegido entonces era Juanjo Díaz, con fama de duro y que, en aquellos tiempos en los que no se podía comprobar la biografía de nadie en Wikipedia, contaba con el aval de haber salvado al Águilas dos años atrás sumando 24 puntos en los últimos 13 partidos de liga. Perfecto, a priori.

Juanjo Díaz en su presentación
El técnico “catalán”, al menos algunos creíamos que ese era su origen en la época ya que venía del Cornellá en Tercera y había estado muy ligado a la disciplina del Espanyol, con


domingo, 12 de noviembre de 2017

Los otros números del derbi

Como buen nostálgico del fútbol que existía hace medio siglo, o mejor dicho del balompié, antes que nada he de reconocer que a mí el cambio de reglamentación que introdujo la RFEF en 2ªB para la temporada 2013/14 eliminando los dorsales fijos a los jugadores me gusta. Eso de ver al número 3 jugar de lateral izquierdo cubriendo al extremo derecho, que luce el 7, o que el guardameta lleve el 1, y solo el 1, me gusta. Qué le voy a hacer. Además, es algo que irremediablemente aboca al aficionado que no domina el nombre de los futbolistas a conversar sobre ellos en base a cifras, e impregna el ambiente de un aroma de pureza, como si fuese deporte base o amateur. Un encanto especial.

Dicho lo cual, y soliendo convivir en estas líneas junto a datos estadísticos, para realizar mi contracrónica del derbi me apetece resaltar varios de los guarismos que desprendió el 2-1 de anteayer. Cómo no, los primeros a los que debo hacer mención son los del marcador. Si en la previa ya advertíamos que los Cartagena-Murcia venían siendo partidos con más de tres goles de media, este sábado se refrendaba la inercia y nadie salía defraudado en ese sentido. Y hasta aquí la pincelada genérica, a partir de ahora centraré la diana en los números subrayados por un nombre propio dentro del derbi, para mí.

Cristo, nuestro profeta
Para empezar, el dorsal 1 del choque. Este fue sin duda Biel Ribas. Con ese segundo gol albinegro, en el que siendo generosos opinaremos que pudo haber hecho más, acompañado del chascarrillo de la grada, extendiéndose como una mancha de aceite en el mar, al recordar su imagen junto a Deseado Flores el pasado verano. Sinceramente, y visto lo visto, de rebote creo que ganamos con Pau Torres. El 2 y el 3 del encuentro tampoco son debatibles, los laterales del Cartagena Óscar Ramírez y Jesús Álvaro. Con ese magnífico tanto que abría el encuentro, centrando uno y rematando el otro. Lo que me lleva a cuestionar aquella afirmación del aficionado medio que tilda a Monteagudo de técnico


jueves, 9 de noviembre de 2017

El Palacio de Invierno

Columnas atrás comentaba en estas líneas el, a mi juicio, injusto trato que se le estaba dispensando al entrenador albinegro, Alberto Monteagudo, por parte de la afición cartagenera. Hace un mes de aquello. Concretamente fue tras la Jornada 8 y caer en Marbella, cuando se situaba el Cartagena en décima posición clasificatoria. Ahora, llegada esta semana, y habiéndose ya disputado un tercio del campeonato liguero, muchos de los que clamaban entonces profetizan un horizonte muy distinto a aquel, pero lo cierto es que no lo es tanto. Sí, claro que el equipo es líder por segunda jornada consecutiva, lo que pasa es que también es necesario apuntar que estamos a un solo partido del octavo puesto. Y que no se me entienda mal, con esto lo único que pretendo reflejar es que ni en octubre éramos tan malos, ni en noviembre somos tan buenos (tomad topicazo). Igual que tampoco se asciende en diciembre, como bien pudimos comprobar la temporada pasada. Keep calm.

El Cartagonova nevado (Palacio de Invierno)
En lo inmediato, este sábado toca afrontar un nuevo derbi ante el Murcia. Partidos estos siempre atractivos y sazonados en lo emocional, al margen del cansino y repetitivo soniquete que los viene acompañando en los últimos tiempos en relación al tema de las entradas y demás polémica institucional. Porque pudiendo centrar el análisis, digamos morboso, sobre los Chamorro, Llorente o Chavero estar otra vez con que si Belmonte o Deseado tal, que si Fondo/Lateral Bajo/Alto o con que si a la vuelta hay que devolver la “jugarreta” al contrario creo que empieza a saturar. No sé, quizá es que me esté haciendo mayor.

Y me fijo en la estadística reciente de las últimas cuatro visitas granas al Cartagonova, dos de ellas en Segunda División y las otras dos en 2ªB, constatando lo vibrantes que suelen acabar siendo los Cartagena vs Murcia. Muchos goles, más de tres como media, y un par de victorias para cada uno. Sin empates, sin tregua. En la campaña 2009/10 el resultado fue un 3-2 que mantenía a los albinegros aún en puestos de ascenso a Primera,